Adoptar a Amur
Mestizo · Macho · Adulto · 6 años
Descripción Amur lleva ya casi 4 años en la prote. Tiene aproximadamente 6 años y, aunque no conocemos su historia, hay cicatrices que no se ven y miradas que hablan por sí solas. La suya nos hace pensar que la vida no siempre fue amable con él. Quizá por eso necesita un poco más de tiempo para confiar. Pero cuando decides tener paciencia y caminar a su ritmo, descubres a un perro extraordinario. Porque cuando Amur te abre su corazón, lo hace para siempre. Es un perro increíblemente cariñoso. Al principio puede mostrarse prudente, pero, una vez que te conoce, solo quiere estar contigo. Le encanta que le rasquen la barriguita y disfruta tanto de las caricias que, si dejas de hacerlo, te busca con el hocico para pedirte que no pares. Con las personas es respetuoso y comedido, igual que con los niños. Con otros animales suele limitarse a observarlos o ignorarlos, aunque siempre mantiene esa curiosidad tranquila que le caracteriza. Cuando la situación le supera, no consigue gestionar y no nos anticipamos a la situación, puede detonar, pero es fácil ayudarle a volver a equilibrarse. Este es un trabajo que él ya tiene aprendido, pero hay días que no siempre es facil. En los paseos disfruta olfateándolo todo; para él, cada olor es una historia nueva. Le encanta descubrir rincones, recorrer caminos y compartir largos paseos. Y, cuando termina la aventura, no hay nada que disfrute más que una larga siesta acompañado de quien quiere. Hay un momento del día que siempre nos emociona. Cuando abrimos la puerta de su chenil para sacarlo de paseo, la felicidad le desborda. Da vueltas de emoción, pero enseguida recuerda que debe quedarse quieto para ponerle el arnés. Lo ha aprendido porque sabe que, cuanto antes esté preparado, antes empezará el mejor momento de su día. Al principio del paseo tira mucho, pero va bajando intensidad a medida que avanza. Amur tiene energía, y vivir entre las paredes de un chenil hace que sea difícil canalizarla. Sin embargo, cuando ha podido salir y disfrutar de la tranquilidad de un hogar, nos ha demostrado quién es realmente. En casa, durante los primeros días, necesita saber dónde estás. Si el lugar es nuevo para él, te seguirá de habitación en habitación porque la soledad todavía le inquieta. No es un perro dependiente por capricho; simplemente busca la seguridad que durante mucho tiempo le faltó. Pero, cuando comprende que ese lugar también es su hogar y que nadie va a desaparecer, se relaja por completo. Entonces aparece el verdadero Amur: un perro tranquilo, educado, cariñoso y muy limpio. Le encantan las siestas, sabe descansar en su propia cama y entiende perfectamente que el sofá no siempre es para él. Si en algún momento siente que la ansiedad vuelve a aparecer, no reacciona con brusquedad: simplemente te busca. Busca tu presencia, tu calma y tu compañía para volver a sentirse seguro. Es un perro muy inteligente y aprende con rapidez. Su capacidad de adaptación es admirable. Los ruidos nuevos pueden asustarle al principio, aunque poco a poco los normaliza y gana confianza. Con la comida ha mostrado cierta protección de recursos, pero durante sus estancias en casa con su madrina y su padrino nos ha demostrado cuánto ha evolucionado. Respeta los momentos de la comida, no insiste, no agobia e incluso se marcha a otra habitación mientras las personas comen. Son pequeños gestos que hablan del enorme trabajo que ha hecho y de las ganas que tiene de seguir aprendiendo. Aunque en este sentido todavía hay que seguir trabajando. No es un perro destructor, respeta las cosas de casa y espera para hacer sus necesidades en la calle. Gracias al cariño de voluntarios, madrinas y padrinos, Amur ha descubierto que los humanos también pueden hacer el bien. Aquí ha aprendido lo que significa sentirse querido. Y, pese a todo lo vivido, todavía espera que algún día alguien llegue preguntando por él. Nos gustaría pensar que la próxima vez que Amur dé vueltas de emoción no sea porque sale a dar un paseo de unas horas. Nos gustaría que fuera porque, por fin, alguien ha venido a buscarlo para no volver jamás al chenil. Amu no necesita una familia perfecta. Solo necesita una familia que le quiera, que tenga paciencia los primeros días y que comprenda que detrás de esa mirada prudente hay un perro inmensamente noble, agradecido y lleno de amor. Si crees que Amur es el acompañante de vida para ti, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
Publicado hace 5 meses






